¿Cómo el musical madrileño el Fantasma de la Ópera sublima su canción epónima?
- Méline Vert

- 4 nov 2024
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 8 dic 2024
Madrid, 29 de septiembre de 2024 - Tras una primera temporada exitosa, el más famoso musical del mundo El Fantasma de la Ópera ha regresado en la cartelera al teatro Albéniz de Madrid, y su puesta en escena no deja de impresionar. Con una combinación del diseño escenográfico de Federico Bellone y Clara Abbruzzese, junto con la iluminación dramática de Valerio Tiberi, la canción epónima del musical está elevada a un novedoso nivel visual.
Una escenografía gótica y envolvente
Federico Bellone, director y diseñador de la producción madrileña, ha apostado por una escenografía que combina tecnología avanzada y un enfoque gótico renovado. A diferencia de las producciones icónicas de West End (Londres) y Broadway (Nueva-York), donde predomina un estilo más tradicional, esta versión española introduce efectos especiales y juegos de luces diseñados por Valerio Tiberi que maximizan el dramatismo. A lo largo de la obra, el público asiste a una inmersión total en el Ópera de Paris, y sus subterránes donde pasa la narración, gracias a la reproducción de un teatro que gira revelando los bastidores.
En el momento culminante de la canción epónima “El Fantasma de la Ópera”, Gerónimo Rauch (como el Fantasma) y Talía del Val (Christine Daaé) aparecen en una góndola aparentemente flotante, navegando a través del humo que envuelve el escenario. La transición al interior de la guarida del Fantasma revela un órgano monumental rodeado de candelabros que proyectan una luz cálida, acentuando el ambiente misterioso. Según Bellone, esta concepción busca transmitir la dualidad emocional de la canción: “una mezcla de belleza y amenaza”, comentó.

📸: El fantasma y Christine Daaé navegando en una escena llena de humo en el Teatro Albéniz. Fuento : instagram @musicalelfantasmadelaopera.
Comparación con Londres: un enfoque más íntimo y emocional
La producción de Madrid se diferencia de la londinense no solo en lo visual, sino también en su enfoque narrativo. Mientras que la versión original del West End, vigente desde su estreno en 1986 en el Her Majesty’s Theatre, se apoya en un diseño escenográfico fiel a la estética clásica victoriana, esta versión española moderniza elementos, especialmente los costumes modificados para dar un nuevo aire, menos ostentosos, y resonar con un público contemporáneo.
Antonio Banderas, productor del montaje madrileño, afirmó que su intención era darle un giro más gótico y visceral a la obra. “Esta versión quizá tenga una parte más gótica que la original, pero sin perder su esencia”.Guido Balzaretti, integrante del elenco, destacó que la dirección en Madrid busca una narrativa “más actual y honesta”, lo que permite que la historia llegue de forma más directa al público.
En Londres, los elementos de la escenografía como el icónico candelabro y unas centenas de velas siguen siendo espectaculares, pero en Madrid se han añadido efectos que potencian la inmersión, como el uso de luces intermitentes que juegan con sombras y reflejos. El diseño de luces firmado por Valerio Tiberi crea contrastes entre la luz fría violeta y la oscuridad, intensificando el impacto emocional.

📸: El fantasma y Christine Daaé navegando en la versión londinense. Fuente: @phantomopera, Instagram.
Un éxito que pone a todo el mundo de acuerdo
La propuesta madrileña no solo ha recibido elogios por su visual renovado, sino también por su capacidad para emocionar. Una espectadora comentó: “Es impresionante cómo la escenografía y las luces te hacen sentir parte de la historia. ¡Una experiencia brutal!”. Una realización tanto remarcable que ha sido aun recompensada durante la ceremonia de los Premios del Teatro Musical el 10 de junio de 2024: Federico Bellone y Valerio Tiberi ganaron, cada uno, un premio para la mayor escenografía y la iluminación.
El Fantasma de la Ópera, un fenómeno mundial con más de 35 años de historia en los escenarios, sigue evolucionando y cautivando a nuevas generaciones. La producción en el Teatro Albéniz, que estará en cartel hasta el 12 de enero de 2025, es una muestra del poder de reinvención de este clásico inmortal.



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